Cómo limar las uñas correctamente para que no se rompan ni se debiliten
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Llegas a casa después de la manicura, te miras las manos y al cabo de tres días vuelves a ver esa piel sobre la uña. Sacas la pinza, la cortas y al rato ya está roja. A veces sangra.
Repites el gesto cada semana convencida de que es necesario. Pero estás abriendo una herida invisible que repercute en cada uña que nace. La consecuencia se ve un mes después.
La industria de la manicura ha cambiado de raíz en los últimos años respecto a las cutículas. Lo que tu madre te enseñó como obligatorio hoy se considera un error. Y hay un motivo muy concreto.
La cutícula es una capa de piel muerta y viva combinada que sella el espacio entre la uña y la piel. Su función es protectora.
Impide que entren bacterias, hongos y agua entre la lámina ungueal y la matriz, donde nace la uña nueva. Sin ella, la zona queda expuesta y la uña que crece sale defectuosa.
Al cortar la cutícula, eliminas esa barrera. La piel cicatriza pero la nueva piel que crece es más gruesa y más rápida que la anterior. Por eso parece que crece más cuando la cortas: tú misma estás provocando ese crecimiento.
Además, cada corte es una micro herida en la matriz. Si tocas algo contaminado en las horas siguientes, ese punto es la puerta de entrada de infecciones, paroniquia y onicomicosis.
Y la uña nueva, al nacer en una zona inflamada o irritada, sale con surcos, irregularidades o más fina de lo normal. Lo que ves arriba en tres semanas es consecuencia de lo que cortaste hace un mes.
El protocolo profesional moderno consiste en ablandar y empujar la cutícula hacia atrás, no eliminarla. Para ello se aplica un suavizante específico durante uno o dos minutos.
Después se empuja con un palito de naranjo o un empujador metálico de punta plana. Se trabaja con suavidad, en círculos pequeños, hasta que la cutícula queda limpia sobre la lámina sin necesidad de cortes.
La manicura rusa, muy popular ahora, utiliza una fresa eléctrica especializada para retirar solo la pielecilla muerta sin tocar la cutícula viva. Permite un acabado increíblemente limpio sin agredir nada.
Es una técnica que requiere formación específica y experiencia. Mal ejecutada, daña más que el corte tradicional. Por eso conviene buscar un centro con manicuristas formadas concretamente en esta técnica.
En Manicura Andorra trabajamos esta zona con respeto absoluto. La cutícula no se corta nunca y el resultado es visible: uñas más sanas, sin enrojecimientos y que crecen mejor a partir de la matriz.
El secreto está en la hidratación. Aplica un aceite específico cada noche antes de dormir. Sirven aceites profesionales o, en su defecto, aceite de almendras o jojoba puros.
Masajea suavemente desde la cutícula hacia el lateral. Ese gesto, además de nutrir, estimula la circulación y favorece el crecimiento de uña sana.
La cutícula se reseca cuando bebes poca agua, cuando tomas mucho café o cuando vives en ambientes muy secos. En Andorra, el frío de invierno y la calefacción multiplican esa sequedad.
Beber dos litros diarios y aplicar crema hidratante en manos varias veces al día es lo mejor que puedes hacer por la zona de las cutículas. Más que cualquier producto cosmético sofisticado.
Esos pequeños trocitos de piel que se levantan al lado de la uña no son cutícula. Se llaman padrastros y aparecen por sequedad o por arrancarte pieles inconscientemente.
Para retirarlos, nunca tires con los dedos ni los muerdas. Corta solo la parte que sobresale con una pinza muy fina, sin tocar la zona viva. Después aplica aceite o crema cicatrizante.
Si tus padrastros aparecen constantemente, es señal de que necesitas más hidratación general en las manos. Una manicura profesional cada tres semanas, combinada con cuidado diario, los reduce hasta que prácticamente desaparecen. Puedes consultar nuestros precios de manicura en Av. Meritxell antes de venir. Visítanos en Av. Meritxell 9, Planta 3 Puerta 7 y entenderás por qué tantas clientas vienen ahora exclusivamente por la diferencia que notan en esta zona después de tantos años cortándose las cutículas en casa.
Av. Meritxell 9, Planta 3 Puerta 7. Andorra la Vella.
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